¿Son diferentes las clases de Ciencias Sociales que nos impartieron a nosotros cuando eramos alumnos a las de ahora? ¿Tendrán algo que ver las de ahora con las que nosotros impartamos en el futuro?
Estas dos preguntas pueden servir de reflexión antes de meternos de lleno en el tema de la Educación y su adaptación a los nuevos tiempos, ya que vivimos en un mundo cada vez más complejo y avanzado en todos los campos, lo cual conduce a esa máxima que dice: renovarse a morir.
Es más que obvio que la Educación hoy en día es y debe ser distinta a la que hubo en un pasado, más aún si cabe si hablamos de nuestro país. Como bien sabemos, la enseñanza en España ha estado varios años más anclada que la de otros países del resto de Europa, debido a diferentes circunstancias que han ido moldeando la que tenemos hoy en día. Cuando yo era alumno de Primaria, sólo se contaba en las clases de Ciencias Sociales con las explicaciones del maestro y el libro de texto, sin salir de estos dos pilares lo más mínimo. Las lecciones se basaban en leer el libro de texto, subrayar lo más importante y escuchar lo que el maestro tenía que decir sin más. Es verdad que hace unos años aún no existían tantos avances tecnológicos como los que tenemos hoy en día en las aulas, pero aún así existen infinitud de métodos para hacer una clase mucho más amena sin soportes tecnológicos y dando más importancia a la figura del alumno, cuestión que considero esencial. Para esto es importante la formación de los docentes, pero no solo la de aquellos que están en la universidad en la actualidad, sino que los que ya ejercen la docencia han de renovar continuamente sus conocimientos y técnicas.
Es por esto que pienso que, como todo en la vida, o nos renovamos y avanzamos en nuestros conocimientos y métodos y los adaptamos a los tiempos que corren, o no vamos a ninguna parte. Pero también se puede ver esto desde otro punto de vista: no por tener más recursos tecnológicos, por ejempls, se garantiza el éxito escolar de nuestros alumnos y alumnas, ni mucho menos. No basta con presumir de artilugios de última gama, sino que hay que saber manejarlos y administrarlos de forma adecuada para que repercutan provechosamente en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Otro aspecto a tener en cuenta bajo mi punto de vista tiene que ver con lo que aprenden los niños y niñas y si esto es o no relevante y significativo para ellos. No basta con hablar de cómo era Málaga siglos atrás, dónde vivían sus habitantes, cuáles eran sus quehaceres, etc, si no los sacamos del aula y los llevamos a que visiten, por ejemplo, la alcazaba y el centro histórico, pudiendo así experienciar en primera persona su propio aprendizaje. Hay que despertar sus curiosidades y que sus inquietudes afloren.
El mundo y la vida avanzan a un ritmo vertiginoso, por lo que si somos capaces de avanzar con ellos, no conseguiremos una Educación de calidad para nuestros alumnos y alumnos, aquellos que tienen el mando del futuro.

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